Siempre que pienso
Pienso que es por demás
Que nunca alcanzará el raciocinio
Más que la imaginación
Que rebasa y enriquece el pensar
Empiezo a pensar
Que pensar es un pesar
Que pesa y da en qué pensar

Empecé a leer el número de marzo de la revista Letras Libres y me surgió una duda:
¿Es pertinente preguntarse sobre la existencia o no de dios?
Sólo le veo pertinencia como una forma de explicación del origen del universo.
No considero válido preguntarse sobre la existencia de Dios como una manera de justificar los actos de toda la humanidad o de un individuo, pues como afirma Giovanni Pico della Mirandola, al hombre “le ha sido concedido el obtener lo que desee, ser lo que quiera”.
Si no creo en la existencia de Dios, para qué me ocupo en convencer a otros de ello.
Si creo en la existencia de Dios, también considero que eso es un asunto personal.
Pero lo más seguro es que Dios no exista, porque no se trata de una entidad, está por encima de los conceptos de existencia o de inexistencia; si respondiera a esos dos ámbitos, caería dentro del dominio de todo aquello que no es Dios.
Si alguien quiere ayudarme a responder esa pregunta, lo agradecería, pues no doy más que lo anotado arriba.
